Un policía en su patrullaje por una calle un poco solitaria vio a un pequeño niño caminando solo, lo paró y le pregunto donde vive y el niño le respondió: “en el infierno”. El policía sorprendido le pregunta: cómo se llama tu papá, a lo cual el niño le responde: “se llama diablo”. El policía ahora un poco mas incómodo le pregunta y como se llama tu mamá. El niño con frescura le dice: “se llama demonio”. A estas alturas el policía un poco molesto pensando que se le está tomando el pelo, le pide al niño que le muestre su casa, el niño dirige al policía hacia su casa a pocas calles de allí. Cuando llegan, el policía está a punto de tocar la puerta cuando escucha las voces fuertes de un hombre y una mujer discutiendo muy acaloradamente. Escucha a un hombre que grita a la mujer: “eres un demonio”. Luego se escucha la voz femenina que grita furiosamente: “y tu eres el mismo diablo”.
Está a punto de tocar la puerta otra ves cuando de repente se abre la puerta y casi atropellándolos el hombre sale vociferando: “me voy de aquí, esta casa es el mismo infierno”.
Amigo, el niño tenía razón y no mentía, su papá se llamaba diablo, su mamá demonio y vivía en el infierno.
Así está la familia en estos tiempos modernos. Siempre hubo problemas en la familia pero en esta época las dificultades se han agudizado por los ataques mas certeros del enemigo y por la falta de voluntad en las personas para dejar a un lado sus egoísmos y tratar de solucionar sus problemas con practicidad.
Dios solo fundó dos instituciones en la tierra: la familia y la iglesia. De las dos, la familia es la primera y como primera es la normativa y el filtro por la cual se debe medir la sociedad, la cultura, la ciencia, las artes y la vida misma. Cuando una sociedad está en decadencia es porque primero la familia decayó.
No importa cuan grandes y profundos sean los problemas que enfrentas ahora mismo en tu familia, en tu relación matrimonial o con tus hijos, Dios puede ayudarte, El es el único camino, la verdad y la vida. Si decides poner tu confianza en Dios y determinas seguirle, amarle y temerle no solo te ayudará en tus problemas temporales de la vida sino que salvará tu alma de la muerte eterna.
Tu no necesitas mas terapias ni formulas milagrosas, posiblemente ya has hecho tu mejor esfuerzo, ahora tu necesitas a Dios en tu vida.
En Salmos 127:1 dice: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”. Amigo dale a Dios su lugar en tu familia y no estarás trabajando en vano.
En Cristo:
Eduardo Julca